El Paris Saint-Germain confirmó que atraviesa la etapa más gloriosa de su historia. El conjunto dirigido por Luis Enrique se consagró campeón de la UEFA Champions League 2025/26 tras derrotar al Arsenal por 4-3 en la tanda de penales luego de igualar 1-1 en los 120 minutos de juego disputados en el Puskás Aréna de Budapest. Con este triunfo, el club francés levantó su segunda Orejona consecutiva y se consolidó como una de las grandes potencias del fútbol europeo.
La final estuvo a la altura de las expectativas entre dos equipos que llegaron como protagonistas absolutos de la temporada. El Arsenal buscaba coronar una campaña brillante en la que había permanecido invicto durante gran parte del torneo, mientras que el PSG intentaba defender el título conquistado un año antes tras la histórica goleada por 5-0 frente al Inter.
El encuentro comenzó de manera ideal para los dirigidos por Mikel Arteta. Apenas transcurridos cinco minutos, Kai Havertz aprovechó una de las primeras oportunidades del partido para abrir el marcador y adelantar al conjunto londinense. El gol permitió que los ingleses jugaran con mayor tranquilidad durante buena parte del primer tiempo, mostrando solidez defensiva y logrando limitar las conexiones ofensivas de un PSG que no encontraba espacios para desarrollar su juego.
Sin embargo, la historia cambió en la segunda mitad, los franceses adelantaron sus líneas y comenzaron a controlar el desarrollo del encuentro. Khvicha Kvaratskhelia asumió un papel determinante en ataque y se convirtió en la principal vía de desequilibrio para los parisinos. A los 62 minutos llegó la acción que modificó el destino de la final. El georgiano ingresó al área y fue derribado por Cristhian Mosquera. Tras la revisión del VAR, el árbitro mantuvo la sanción y señaló el punto penal.
La responsabilidad recayó sobre Ousmane Dembélé, quien volvió a responder en una noche decisiva. El delantero francés ejecutó con precisión y engañó completamente a David Raya para establecer el empate 1-1. El tanto devolvió la confianza al campeón defensor y obligó al Arsenal a afrontar un tramo final de partido mucho más exigente.
A partir de ese momento, ambos equipos buscaron desnivelar el marcador. PSG tuvo una oportunidad clara en los pies de Bradley Barcola sobre el cierre del tiempo reglamentario, mientras que los Gunners también encontraron espacios para generar peligro mediante transiciones rápidas. Ninguno logró romper la igualdad y la definición se trasladó al tiempo suplementario.
Durante los treinta minutos adicionales, el desgaste físico comenzó a sentirse en ambos conjuntos. Aun así, las ocasiones continuaron apareciendo y tanto los arqueros como las defensas fueron exigidos constantemente. El marcador permaneció inalterable y la final terminó resolviéndose desde los once metros.
La tanda de penales reflejó la tensión que había dominado toda la noche en Budapest. Los lanzamientos mantuvieron la incertidumbre hasta los últimos disparos, pero el error de Gabriel Magalhães terminó inclinando la balanza a favor del conjunto francés. PSG se impuso por 4-3 y desató el festejo de jugadores, cuerpo técnico e hinchas, que celebraron una nueva consagración continental.
La victoria permitió al club parisino conquistar la segunda Champions League de su historia y lograr algo que parecía impensado apenas unos años atrás. Hasta la temporada 2024/25, PSG nunca había conseguido levantar la máxima competición europea. Hoy, apenas un año después de su primer título, ya acumula dos coronas consecutivas y se ha instalado definitivamente entre los grandes clubes del continente.
La campaña del campeón tuvo además un componente épico. Lejos de dominar la competición desde el comienzo, el PSG atravesó una primera fase irregular. Finalizó en la undécima posición de la fase liga con 14 puntos, producto de cuatro victorias, dos empates y dos derrotas, quedando fuera de los ocho equipos que accedían directamente a los octavos de final. Entre sus resultados más destacados aparecieron triunfos ante Atalanta (4-0), Barcelona (2-1), Bayer Leverkusen (7-2) y Tottenham (5-3), aunque también sufrió derrotas frente al Bayern Múnich y Sporting de Portugal.
Esa posición obligó a los franceses a disputar el playoff eliminatorio. Allí superaron al Mónaco por un ajustado marcador global de 5-4 y encontraron el punto de inflexión de su temporada. A partir de entonces, el equipo recuperó la versión dominante que había exhibido durante la campaña anterior.
En los octavos de final aplastó al Chelsea con un contundente global de 8-2. Posteriormente eliminó al Liverpool por 4-0 en cuartos de final, demostrando una superioridad notable frente a otro de los candidatos al título. En semifinales protagonizó una de las series más espectaculares del torneo al derrotar al Bayern Múnich por un global de 6-5, tras imponerse 5-4 en la ida y empatar 1-1 en territorio alemán.
La final también dejó una curiosidad estadística, desde la edición de 2018, cuando el Real Madrid derrotó al Liverpool por 3-1, no se registraba una definición de Champions League en la que ambos equipos lograran marcar. Además, fue una de las pocas finales recientes que requirió tiempo suplementario y tanda de penales para conocer al campeón.
Como consecuencia de esta consagración, el Paris Saint-Germain aseguró además su clasificación al Mundial de Clubes de 2029, competición que disputará por segunda vez tras haber alcanzado la final de la edición 2025.
El proyecto liderado por Luis Enrique continúa acumulando éxitos y rompiendo barreras históricas. Lo que durante años fue una obsesión para el club francés se transformó en una realidad repetida. PSG ya no es el equipo que perseguía desesperadamente la gloria europea. Ahora es el campeón de Europa y por segundo año consecutivo, el rey del continente.



